‘Moverse en el trabajo’ no es hacer ejercicio

Aun nos encontramos con pacientes, amigos o familiares a los que después de realizarles una valoración de su dolencia, les recomendamos algún tipo de actividad física, ya sea estiramientos, potenciación muscular, piscina, yoga… y la respuesta suele ser que ‘con lo que ya me muevo en el trabajo no me hace falta más ejercicio físico’.

Es verdad de los trabajos sedentarios suelen ser muy perjudiciales. Estar en la misma postura muchas horas, realizar movimientos repetitivos y tener unos músculos debilitados son factores predisponentes a padecer de dolor. Si a esto le sumamos la inactividad fuera del horario laboral, tenemos todas las papeletas para sufrir dorsalgias, cervicalgias, epicondilitis….

Pero no creas que el trabajo activo es mejor. Puede que tengas que salir a la calle o recorrer inmensos pasillos, subir o bajar escaleras pero no es considerado  un ejercicio saludable. Serán movimientos incontrolados, repetitivos donde predominaran unos músculos frente a otros. Tendrás tendencia a tener un brazo dominante o a moverte de la misma manera, pero nunca llegaras a un nivel de trabajo cardiovascular o de potenciación muscular. Puedes llegar a casa físicamente destrozado pero sin haber realizado ejercicio sano.

No tienes que obligarte a realizar un deporte en concreto. Elige el que más te guste, lo que hagas con motivación siempre saldrá mucho mejor y te costará menos ser constante.

Aprovecha tus ratos libres, realiza algún estiramiento. Si no eres capaz de hacerlo solo, busca a alguien que te acompañe. ¡Anímate!